La experiencia en las calles de San Juan de Pasto en Nariño deja en evidencia una forma de violencia que va más allá del hecho de violencia y corresponde al abandono del estado y algunas instituciones frente a la conservación y el cuidado de los escenarios; provocando que pasen a ser ruinas, sombríos y oscuros, lo cual es aprovechado por algunas personas para que en ellos se generen hechos de violencia, tales como atracos, agresiones, pero también violaciones; convirtiéndolos así en cómplices silenciosos y testigos sin voz. Según menciona Arroyo, A. y Álvarez, M. (2018) Las voces de las niñas y mujeres han sido, en la gran mayoría de los casos, invisibilidades, y poco se han reconocido sus posibilidades de construir nuevas realidades, pues siguen siendo consideradas en distintos escenarios como sujetos de protección, que no pueden tomar decisiones en el caso de las niñas o liderar los espacios políticos y sociales en el caso de las mujeres. Adicionalmente, en el conflicto armado ...